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Posted by on Jun 23, 2016 in Colombia, Crónicas, Fotografía, Todo | 4 comments

La última sonrisa de Francisco

La última sonrisa de Francisco

El sol se relajó después de una jornada particularmente caliente. El río seguía la luz occidental y encaminaba sus aguas turbias al océano pacífico, destino que parecía aun muy distante para las colinas del alto Valle del Cauca.  La ciudad de Sevilla se encontraba apenas cruzando la frontera del departamento de Quindío, sus límites protegidos por las altas palmeras de cera; desde las alturas observaban, como disciplinados centinelas, los valles repletos de matas de café, plátano y limón. Producto de primera, todo cultivado en suelo colombiano, rico en nutrientes y minas antipersona.

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Francisco se disponía a relajarse un poco, se encontraba con su esposa y un compañero trabajador de la finca a orillas del río. Fue este último quien observó un ave gorda, que parecía buena para comer. Sacó su fusil y disparó un par de veces sin provocar la caída de la presa pero sí ocasionado un gran estruendo, seguido por las carcajadas de los testigos de dicha faena mal lograda. El buen momento no les duraría mucho. Atrás de su oreja, como si se tratara del zumbido de un mosquito metálico, Francisco escuchó el zumbido que precede una detonación. La tierra voló frente a su rostro, sintió un golpe fuerte en la pierna y un piquete en la quijada. La luz se apagó de golpe.

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Abrió los ojos y se encontró a sí mismo sentado en la plaza del Museo del Oro, en Bogotá. Ve a un joven parado frente a él, ve que tiene una cámara de video apuntándole directamente, le pregunta unas cosas. ¿Proceso de Paz? ¿Paramilitares? ¿Que si me volaron la pierna? Ah sí, ya lo recuerda. Se toca disimuladamente la prótesis que se extiende desde la rodilla izquierda hasta un zapato negro que no combina con el del pie derecho, gris. Recuerda que ahora trabaja en las calles de Bogotá, lustra zapatos para completar los doce mil pesos que necesita para arrendar un cuarto.

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Parece no preocuparle mucho recordar ese otro tiempo, el tiempo olvidado, de hace mucho tiempo. El tiempo de un niño al que le “encantaba montar un palo de escoba, tratando de ser el llanero solitario”. Un niño huérfano de madre por  un accidente y huérfano de padre por elección. Su madre “una guerrera… mujer de hacha y machete… llegaba a un polvero y allí levantaba lo necesario para nosotros”. Su padre, “un hombre adinerado que todo lo perdió por convertirse en tahur”. El niño que escapa de casa de su tío, “una persona muy amplia en comida pero demasiado rústico para tratar con las personas”.

El niño que aprende el trabajo del campo, curtir cuero y fabricar artesanía. El niño que hacen hombre. El hombre que es reclutado por el ejército nacional. El hombre que se enamora. El hombre que se retira de la guerra para cuidar a su esposa y a su hijo. La guerra que viene a buscar al hombre. La guerra que confunde un disparo de cacería. La guerra que dispara una bazuca. La bazuca que le arrebata la pierna y mata a su mujer.

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Eso ya no le da miedo, eso es historia de otra persona que ha quedado atrás. La carcajada silenciada por el estallido de la onda expansiva sería la última que saliera de su boca. Después solo habría sonrisas tímidas, alegrías fugaces como cuando no llovía y había clientes en la plaza, o como ahora que un grupo de periodistas le invitaba a comer una Bandeja Paisa.

 Para Francisco, la guerra ya no es con las FARC, ni con los Paramilitares ni con las Bandas Criminales, sino contra Bogotá. La ciudad en donde “al que no es mendigo, lo vuelven méndigo”. En donde “el vendedor ambulante tiene que salir huyendo de la policía porque lo detienen”. En donde “el más débil, más bien prefiere ponerse a robar o a seguir mendigando”.

Texto: Alejandro Medina 

Fotografía: Nicolás Gómez

4 Comments

  1. ¡Sin palabras!!!, me encanta.

  2. Muy bueno que fuerte, una realidad que muchos no conocemos y no queremos reconocer, de sierra forma y la esquivamos y la evadimos qué triste!
    Muy buen escrito me encanto!!!

  3. Que buena cronica mi Alex. Como un dardo , directo al alma sensible.
    Me gusto mucho.
    Felicidades!!

    • Gracias Body!! Qué bueno que nos estén leyendo. Te recomiendo que nos sigas también en facebook. Allí tenemos mucho contenido, sobretodo videos.

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